Tipos de aceites

Tipos de aceites

Hoy en día, del mismo modo en que podemos gozar de una gran variedad de alimentos en la cocina, también podemos encontrar toda una gama de aceites muy diferentes entre sí y que tiene distintos tipos de propiedades. Algunos son incluso más beneficiosos que otros, ya que no hay que olvidar que también existen los “aceites malos” de los que te hablaremos a continuación. Hay diferentes tipos de aceite en función de los ácidos grasos con los que cuentan. En ese sentido, se puede distinguir entre las grasas saturadas y las grasas insaturadas. Grasas saturadas: son aquellas que tienden a ser solidas si se mantienen a temperatura ambiente. Pueden encontrarse en alimentos de origen animal como la mantequilla, la leche o la manteca, pero también en aceites como el aceite de coco o el aceite de palma.Grasas insaturadas: son las que se mantienen líquidas en temperatura ambiente y contribuyen a la regularización de los niveles de colesterol. Dentro de este tipo de grasas se pueden diferenciar las monoinsaturadas muy presenten en el aceite de oliva que ayudan a aumentar los niveles de colesterol HDL (el bueno) y disminuir el colesterol LDL (el malo). Es por ello por lo que son el tipo de grasas más recomendadas para prevenir enfermedades cardíacas y cardiovasculares. Por último, dentro de este grupo también podemos encontrar las grasas poliinsaturadas que se hallan fundamentalmente en aceites vegetales como el de lino, y suelen ser ricas en Omega 3 y Omega 6. Para conseguir un correcto equilibrio en la dieta, hay que saber en qué porcentajes debemos ingerir las grasas, puesto que todo es bueno en...
Como recuperarse de los excesos del verano

Como recuperarse de los excesos del verano

       El comienzo del curso escolar y con ello el fin del verano es el momento ideal para recuperar la normalidad y volver a una alimentación saludable, libre de los excesos del verano. Por desgracia están en peligro de extinción, los veranos en que los niños salían a correr y jugar con un bocadillo de jamón y por el contrario encontramos pequeños jugando a la video-consola y alimentándose de manera muy cuestionable. Debemos retomar la rutina de manera progresiva, respetando 5 comidas diarias, horarios, descansos… Para ello no olvides las siguientes pautas. 1- Lo primero que debemos hacer es ir eliminando progresivamente esos helados que nos han acompañado a diario, podemos tenerlo en el congelador pero deben pasar a ser un postre esporádico y no un acompañamiento de cada comida.     2- En verano los refrescos, zumos, cócteles y demás bebidas están a la orden del día, apetecen, refrescan y entran genial, pero ha llegado el momento de que pasen a un segundo plano. Dale al agua la importancia que debe tener y haz que sea el principal líquido de tu dieta.     3- Por lo general el tiempo comienza a enfriar, aspecto que podemos aprovechar para reducir las salidas de tapeo y vermut con los amigos. Si seguimos reuniéndonos con frecuencia tomaremos bebidas light o cero y tapas ligeras, no todo tipo de comida no todo vale.     4- Con el calor muchas personas pierden el apetito, así que aprovecha la entrada del otoño para volver a comer 5 veces al día, hazle saber a tu cuerpo que no le va a faltar de nada.     5- No abuses de la sal, con el frio tendemos a hacer comidas...